sábado, 15 de agosto de 2026

Marina Ivánovna Tsvetáyeva


En septiembre de 2020, en este blog(lapesteloca) hablamos de una poeta rusa, Anna Ajmátova, quien fue testigo de la quiebra del intimidante imperio zarista y del advenimiento del gobierno de los soviets. Hoy relatamos la historia de Marina Ivánovna Tsvetáyeva, escritora rusa, que destacó como poeta y prosista quien es considerada una de las poetas más originales del siglo XX. Su obra no fue del gusto de Stalin y del régimen comunista por lo que su rehabilitación literaria no empezó hasta los años 1960. Su poesía proviene de lo más profundo de su personalidad, de su excentricidad y de su uso muy preciso del idioma.

 

Marina Tsvetaeva (también conocida como Marina Cvetaeva o Marina Tsvetayeva) nació en Moscú. Su padre era profesor y fundador del Museo de Bellas Artes, y su madre quien era pianista de concierto, falleció de tuberculosis cuando Marina tenía 14 años. A los 18 años, Tsvetaeva publicó su primer poemario, Álbum vespertino. A lo largo de su vida escribió poemas, obras de teatro en verso y textos en prosa; se la considera una de las poetisas más renombradas de la Rusia del siglo XX.


Marina nació en una familia acomodada, era hija del fundador del Museo Pushkin de Moscú, Iván Tsvetáiev. Todavía muy joven publicó con gran éxito Álbum vespertino. Siguió trabajando en literatura y conoció y trató a los grandes escritores. Se la sitúa a la altura de Borís PasternakAnna Ajmátova y Ósip Mandelshtam. La vida de Tsvetaeva coincidió con años turbulentos de la historia rusa. Al padecer la reprobación oficial, Tsvetáyeva no pudo encontrar vivienda ni trabajo. Se casó con Sergei Efron en 1912; tuvieron dos hijas y, posteriormente, un hijo. Efron se unió al Ejército Blanco, y Tsvetaeva se separó de él durante la Guerra Civil. Tsvetaeva tuvo un breve romance con Osip Mandelstam y una relación más duradera con Sofia Parnok. Durante la hambruna de Moscú, Tsvetaeva se vio obligada a internar a sus hijas en un orfanato estatal, donde la menor, Irina, murió de hambre en 1919.

 

En 1922 emigró con su familia a Berlín, luego a Praga, y finalmente en 1925, se estableció en París, donde la familia vivió en la pobreza. Sergei Efron trabajaba para la policía secreta soviética, y Tsvetaeva expatriada en París, fue marginada por la comunidad rusa. A lo largo de los años de privaciones y exilio, la poesía y el contacto con poetas fueron el sustento de Tsvetaeva. Mantuvo correspondencia con Rainer Maria Rilke y Boris Pasternak, y dedicó una obra a Anna Akhmatova.

 

Tsvetaeva fue testigo de la quiebra del intimidante imperio zarista y del advenimiento del gobierno de los soviets, un mundo de esperanzas que prontamente se convertiria en un asfixiante amordazamiento de la sociedad. Marina, al igual que una pléyade de escritores y artistas de la entonces Unión Soviética, se negaron a plegarse al régimen y a prostituirse.

 

Los críticos y traductores de la obra de Tsvetaeva suelen destacar la pasión de sus poemas, sus rápidos cambios de ritmo y su sintaxis inusual, así como la influencia de las canciones populares. También es conocida por su retrato de las experiencias de una mujer durante los «años terribles» (como Aleksandr Blok describió este periodo de la historia rusa).

Después de la revolución rusa, tuvo que exiliarse en Berlín, Praga (1922) y luego en Francia (1925) con su marido, antes oficial blanco en activo, que se desengañó poco a poco con la actitud de los emigrados. Vivió 14 años en Francia, a disgusto y deprimida. Tenía dos hijas, Irina y Ariadna, y un hijo, Gueorgui.

 

Al fin, en 1939, regresó a la Unión Soviética con su hijo Gueorgui (Mur) para reunirse con su marido Serguéi Efrón, quien había regresado a Rusia con su hija Ariadna en 1937, como un responsable del contraespionaje soviético. Marina escribió al jefe del NKVDLavrenti Beria, pidiendo información y defendiendo a su marido, tras una desgraciada misión oficial. En 1941, Serguéi Efrón y Ariadna fueron arrestados. Su marido, Serguéi, fue fusilado el 16 de octubre de 1941.  

 

Ariadna tuvo que autoacusarse como era habitual, pero tras permanecer ocho años en el Gulag, fue arrestada de nuevo en 1949 y enviada al destierro en el raión de Turujansk. En 1939, Tsvetaeva regresó a la Unión Soviética. Efron habia sido ejecutado y su hija, la única superviviente, había sido enviada a un campo de trabajo. Cuando comenzó la Gran Guerra Patria, con la ocupación nazi, Tsvetáyeva fue evacuada a YelábugaTartaristán. El ejército alemán invadió la URSS, Tsvetaeva evacuada a Yelabuga junto con su hijo, se suicidó ahorcándose el 31 de agosto de 1941.

 

Pese a todas esas desdichas (y de la conciencia escrita de ellas) dejó unas obras muy vivas, de impresionante calor, intransigente y llenas de valentía, donde está el recuerdo de toda una serie de escritores y artistas de su época, así como el retrato de sus propias obsesiones, con una lengua entrecortada y agudísima. Su correspondencia cruzada con Pasternak y Rilke (sólo publicables desde 1979) nos da la media de su personalidad, su fuerza especial y la atracción de todo tipo que ella ejerció.

La obra de Marina Tsvetaeva se salvó de la destrucción y del olvido gracias a su hija Ariadna Efrón. En la Unión Soviética permaneció casi inédita hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se la empezó a conocer a través de la publicación de literatura en hojas clandestinas. "Nabókov rectificó sus prejuicios sobre la difícil Tsvietáyeva ('leerla solamente causa estupor y dolor de cabeza'), pero se negó a encabezar su rehabilitación, que no ha llegado del todo hasta hace unos días cuando se ha publicado en Rusia su obra completa", según escribió Enrique Vila-Matas.

La obra poética de Tsvetáyeva ha sido traducida al español por la eslavista Selma Ancira, mexicana residente en Barcelona. Aunque empezó mucho antes en la editorial Siglo XXI, desde 1990 «otras editoriales, atrapadas en la amorosa red fanática de Ancira, continuaron la labor». Para Tzvetan Todorov fue una de las escritoras más grandes del siglo XX.

Su poesía no solo influyó en la literatura, sino también en otras ramas del arte. Por ejemplo, la gran compositora soviética Sofiya Gubaidúlina le dedicó obras como Stunde der Seele (en español: Hora del alma, 1976), para mezzosoprano y orquesta de vientos; y Homenaje a Marina Tsvetáyeva (1982), suite en cinco movimientos para coro a cappella. Ambas, con textos de Tsvetáyeva.

 LIBROS DE VERSOS: Álbum de la tarde, 1910; Linterna mágica, 1912; De dos libros, 1913; Bandada de cisnes, 1917-1921; Leguas,edición 1, 1922;Fin de Casanova, 1922¸Separación, 1922¸Versos a Blok, 1916-1921; Psique, 1923; Profesión, 1923; Después de Rusia, 1922-1925; Versos a Chequia, 1938-1939. POEMAS:"Hechicero",1914 ;"Don Juan",1917 ;"Doncella reina",1920 ;"Un bravo",1922 ;"Poema de la montaña",1926; "Poema del fin",1926 ;"Poema de Escalera",1926 ;"Сazador de ratas",1926 ;"Siberia",1930.

Maracaibo, sábado 15 de agosto del año 2026

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