martes, 31 de marzo de 2026

“El método Ball”


Alice Augusta Ball; fue una joven química afroamericana quien, a los 23 años, desarrolló el primer tratamiento eficaz contra la lepra, o enfermedad de Hansen, enfermedad infecciosa de carácter crónico que afecta la piel, los nervios periféricos y la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos. En este blog, la última vez que hablamos sobre la lepra fue en el mes de mayo del año 2024 (https://surl.li/vvdssf ), pero ha sido objeto de interés en el mismo reiteradamente, vg: en febrero (https://surl.li/ivollk) y en noviembre (https://surl.li/fyanai) de 2021.

Debo recordar también, que una de mis novelas, titulada “El año de la lepra” en sus capítulos impares relata la vida del Dr Luis Daniel Beauperthuy quien falleció en una isla del rio Esequibo luchando por curar a los enfermos de lepra. La novela narra igualmente los amores entre el médico judío-polaco Silvestre Korzeniowski y Nadja Kovac, así como la vida azarosa y amores de la médico-zuliana Ruht Romero y de su marido, frustrado escritor Alejo Plumacher, y todo ello en medio de la conspiración del espía bielorruso Dimitri Yakolev, quien busca apropiarse, para fines bélicos, de las investigaciones del Dr. Silvester en torno al micobacterium leprae. Esta novela que nos llevará con “el medico de Cumaná” de la caribeña isla de Guadalupe a morir en la isla Kaow, en la Guayana Inglesa.

Alice Augusta Ball (1892 –1916) fue una científica química, quien desarrolló un extracto de aceite inyectable que fue el tratamiento más efectivo contra la lepra hasta la aparición de los antibióticos en 1940. Alice fue la primera mujer norteamericana de ascendencia africana que se graduó en la Universidad de Hawái con un máster. Alice Ball nació en Seattle, Washington, en una familia afroamericana de clase media que valoraba profundamente la educación. Su abuelo, James Presley Ball Sr., fue uno de los primeros fotógrafos negros en dominar el daguerrotipo (el primer método fotográfico comercializable), y su padre, James Ball Jr., ejercía como abogado y editor de un periódico. La fotografía, la química y el pensamiento científico estaban en el aire. James Ball Sr. se mudó a Hawái con su familia en 1903, pero falleció al año siguiente. Esto llevó a su familia a tomar la decisión de regresar a Seattle en 1905. ​

Después de regresar a Seattle, Alice Ball estudió en la escuela secundaria, donde se graduó con distinciones en ciencias en 1910. Posteriormente ingresó en la Universidad de Washington para estudiar Química. ​Al cabo de cuatro años de estudio obtuvo un bachelor's degree (título de grado) en Química farmacéutica y Farmacia. También publicó un artículo de diez páginas, junto con su profesor de farmacia, en el prestigioso Journal of the American Chemical Society. El trabajo se titulaba «Benzoylations in Ether Solution». Tras graduarse, Ball recibió una beca para estudiar en la Universidad de California Berkeley y en la Universidad de Hawái. Decidió mudarse a Hawái para estudiar un master en química. En 1915 fue la primera mujer y la primera afroamericana de Estados Unidos en obtener un título de máster de la Universidad de Hawái.

Desde que era pequeña destacó académicamente. De hecho, fue una de las pocas alumnas negras en el programa científico de su escuela de secundaria y, más tarde, obtuvo dos licenciaturas en la Universidad de Washington: una en química farmacéutica (1912) y otra en farmacia (1914). Luego, continuó su formación en la Universidad de Hawái, convirtiéndose en la primera mujer y la primera persona afroamericana en obtener un máster en química en esta institución. Y, más tarde, fue contratada como docente, también siendo la primera mujer afroamericana en enseñar química allí.

Su tesis de máster trataba sobre los principios activos de la planta de kava, (Piper methysticum) una planta estrechamente relacionada con el pimentero, Piper nigrum; de origen polinesio. Su estudio que llamó la atención del Dr. Harry T. Hollmann, médico del Kalihi Hospital y responsable del tratamiento de pacientes con lepra, una enfermedad que en aquella época estaba muy estigmatizada y seguía siendo de gran preocupación por su carácter infeccioso.

Hollmann le propuso como un desafío a la joven Alice Ball: mejorar la administración del aceite de chaulmoogra, una sustancia vegetal usada desde hacía siglos en Asia para tratar afecciones cutáneas, incluida la lepra, con resultados inconsistentes y efectos secundarios severos. En sus estudios de postgrado en la Universidad de Hawái, Alice Ball había investigado la composición química y el principio activo del Piper methysticum (kava) para su tesis de máster. ​ Mientras trabajaba en su tesis, el Dr. Harry T. Hollmann, un médico asistente en el Hospital de Kalihi en Hawái, le hizo la propuesta sobre el aceite de chaulmoogra que ya había sido utilizado para el tratamiento de la lepra con resultados variados pues la mayoría de los leprosos dudaban en tomar el aceite durante largos periodos de tiempo,era amargo y tendía a revolver el estómago. ​

El problema era químico, ya que el aceite no era soluble en agua, lo que dificultaba su absorción en el cuerpo humano. Por la vía oral, causaba vómitos; si se aplicaba en la piel, no penetraba bien; y si se inyectaba, podía formar abscesos dolorosos. ¿Cómo solucionar este entuerto? En menos de un año, Alice Ball logró lo que otros científicos no habían conseguido en décadas. Mediante una serie de procesos químicos, identificó los principales ácidos grasos del aceite (ácido chaulmoógrico y ácido hidnocárpico) y los transformó en ésteres etílicos que son solubles en agua. Y así nació una formulación inyectable eficaz, bien tolerada y con efectos terapéuticos visibles que, posteriormente, sería conocida como el “Método Ball”.

Pacientes que antes eran condenados al exilio en colonias de leprosos, como la tristemente célebre comunidad Kalaupapa en la isla de Molokai de Hawái, comenzaron a mejorar. El tratamiento no era una cura definitiva, pero sí lo más cercano a una esperanza real en ese momento. El método de Alice se convirtió finalmente en el tratamiento estándar contra la lepra desde la década de 1920 hasta la aparición de los antibióticos en los años 40. Se usó en todo el mundo y rescató a miles de personas del aislamiento, el estigma y la muerte, ya que la mayoría eran separadas de sus familiares y enviadas a la fuerza a lugares como el ya mencionado.

Todo esto tendría que haber acabado en premio Nobel, pero nunca sucedió. En 1916, Alice enfermó repentinamente, posiblemente por una intoxicación, y regresó a Seattle, donde murió el 31 de diciembre de ese año, con solo 24 años. El método de la doctora Alice Augusta Ball que realmente fue revolucionario; salvó vidas y se usó durante más de dos décadas. Sin embargo, tras su muerte, un colega científico se apropió de su descubrimiento y lo bautizó con su propio nombre. De manera que la joven doctora Ball pasó a ser otra figura olvidada por la historia.

Tras su muerte, el entonces presidente del College of HawáiArthur L. Dean, se apropió de su investigación y publicó los resultados bajo su propio nombre. E incluso lo rebautizó como “Método Dean”, borrando cualquier rastro del nombre de Ball en este gran hito médico… (Estas cosas que pasaban por ser “una negrita”). No fue hasta 1922 que el Dr. Hollmann, en un artículo publicado en Archives of Dermatology and Syphilology, reconoció públicamente que la técnica había sido desarrollada por Alice Ball y no por Arthur Dean. Pero el daño ya estaba hecho, convirtiéndose en un ejemplo claro de cómo el racismo y el machismo sistemáticos han borrado, durante siglos, los logros de muchas mujeres.

Ball desarrolló un proceso para aislar los ésteres de etilo de los ácidos grasos en el aceite de chaulmoogra para que pudieran ser inyectados, pero falleció antes de poder publicar sus resultados. ​ Arthur L. Dean, que era un químico en la Universidad de Hawái, continuó su trabajo y comenzó a producir grandes cantidades de extracto inyectable de chaulmoogra. En 1918, un médico de Hawái informó en el Journal of the American Medical Association que un total de 78 pacientes habían sido dados de alta en el Kalihi Hospital después de haber sido tratados con inyecciones. El éster de etilo aislado fue el tratamiento recomendado contra la lepra hasta que se desarrollaron las drogas a base de sulfona en la década de 1940.

Alice Augusta Ball murió el 31 de diciembre de 1916 a la edad de 24 años. Cuando cayó enferma fue durante sus investigaciones y volvió a Seattle para recibir tratamiento pocos meses antes de su muerte. En 1917 un artículo del periódico Pacific Commercial Advertiser sugirió que la causa de su muerte podría haber sido envenenamiento por cloro mientras impartía clases. Sin embargo la causa real de su muerte se mantiene desconocida, ya que su certificado de defunción original fue modificado para indicar que la tuberculosis fue la causa de su muerte. La Universidad de Hawái no reconoció su trabajo durante casi 90 años.

Finalmente, en el año 2000, la universidad le rindió homenaje dedicándole una placa con su nombre, situada sobre el único árbol de chaulmoogra del campus. El mismo día, la vice-gobernadora declaró el 29 de febrero como “el día de Alice Ball”, que se celebra cada 4 años. En 2007 la Universidad de Hawái la galardonó de nuevo con la Medalla a la Distinción.

En Maracaibo, para lapesteloca el martes 31 de marzo del año2026

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