martes, 3 de febrero de 2026

Peste Negra y erupción volcánica (1)


A mediados del siglo XIV, se desató la peor pandemia sufrida hasta ahora por la humanidad con decenas de millones de muertos… Este artículo, de nuevo y comenzando el año 2026, toca el tema de “La peste negra” pero hablaremos de aspectos sobre su origen y de cómo hace relativamente poco tiempo, este hecho histórico fue situado por primera vez en un mapa…

 

A mediados del siglo XIV, en apenas cinco años, entre 1347 y 1353, el mundo conocido se vino abajo al hacer irrupción la pandemia más devastadora registrada en la historia de la humanidad. La Peste Negra, barrió el continente europeo de sur a norte con una furia implacable. Las cifras resultan incluso hoy, difíciles de calcular, y sabemos que murieron decenas de millones de personas. Ciudades enteras quedaron vacías, los campos se pudrieron sin manos que los cosecharan y las estructuras sociales del feudalismo se agrietaron para siempre bajo el peso de los cadáveres. En algunas regiones, la mortalidad rozó el 60% de la población.

En mayo del año 2024 en este blog, hablamos en un artículo titulado “Once upon” -como comienzan los cuentos en inglés- Hace mucho tiempo…”, aunque si regresáramos al Siglo XIII en Birmania, (ahora Myanmar) en el sudeste asiático, la infección entre las ratas se volvió endémica.  Los mongoles la trasladaron a la China al invadirla y la gente en Europa estaba segura porque se sentían a salvo, ya que se decía que por allá no había ratas negras… Hasta que llegó la Navidad del año 1347 y a través del Mar Negro, comenzaron a llegar barcos desde el oriente que traían ratas, con pulgas… Así fue como tres años después desde los puertos comenzó a desarrollarse “la peste negra”…

Una bacteria, Yersinia pestis fue la responsable, y sabemos que se transmitió a través de las pulgas de las ratas que viajaban como polizones en las rutas comerciales. Pero durante décadas, la pregunta de historiadores y científicos ha sido… ¿Por qué precisamente entonces? O también… ¿Cuáles fueron los factores que permitieron que una bacteria de Asia central aniquilara a más de la mitad de Europa en un abrir y cerrar de ojos?

El miércoles 31 de diciembre del año pasado (2025) hablamos en este blog(lapesteloca), sobre un Annus horribilis expresión muy negativa usada por Procopio de Cesarea (f. 565), el historiador bizantino que escribió en el año 536, en un informe sobre las guerras contra los vándalos durante todo aquel año, -cuando el Sol daba su luz sin brillo, como si fuese la Luna llena, y se parecía completamente al Sol eclipsado, porque sus rayos no eran claros tal y los hombres no estuvieron libres ni de la guerra ni de la peste ni de ninguna cosa que no llevara a la muerte- y todo sucedió en el momento en que Justiniano estaba en el décimo año de su reinado.

También nos referimos en el blog a, “El año del verano oscuro”, igualmente denominado  El año del verano que nunca llegó  (https://surl.li/bjestr) que es el título de la novela de William Ospina donde narra lo que ocurrió en Villa Diodati en Ginebra, el 15 de junio, durante el verano de 1816, cuando Lord Byron, John Polidori, Percy Bysshe Shelley y su esposa Mary Shelley coincidieron, juntos en el Lago Leman, en Suiza, mientras las inclemencias del clima, eran provocadas por la catastrófica erupción volcánica de Tambora, en Indonesia, y se cubriría el cielo de nubes de ceniza y de azufre, tanto que les impidieron abandonar la villa durante tres días.

Pero en el Siglo XIII en Birmania, en el sudeste asiático, hordas de mongoles invadirían aquel país que estaba al sur, donde vivían muchos animales que padecían por estar infectados por una bacteria… Estos animales eran ratas, una población muy numerosa y la bacteria se llamaba “Yersinia pestis”. Las ratas son los “reservorios” de la bacteria y las pulgas se encargaban de infectar a las demás ratas, y fue así como la infección entre las ratas se volvió endémica y los mongoles la trasladaron a la China y la gente en Europa estaba a salvo, esto se decía, dizque porque por allá no había ratas negras… Hasta que en la Navidad del año 1347 a través del Mar Negro, comenzaron a llegar barcos desde el oriente y traían ratas con pulgas y así fue como tres años después desde los puertos comenzó a desarrollarse “la peste negra”…

 

A finales del año pasado 2025, el geógrafo Ulf Büntgen, de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, y el historiador Martin Bauch, del Instituto Leibniz, en Alemania, hallaron una posible respuesta a estas preguntas, aclaratoria que estaba grabada en los anillos de los árboles, para atreverse a concluir que el desencadenante de la catástrofe fue una intensa y repentina actividad volcánica. Según el artículo recién publicado por ambos científicos en 'Communications Earth & Environment', si las piedras de un domino estaban en una fila, la primera 'ficha de dominó' en caer fue, un volcán, y su erupción. Esto sería lo que puso en marcha la secuencia mortal de acontecimientos que llevó a la devastación de Europa.

“Esto es algo que llevo mucho tiempo queriendo entender” -explica Büntgen-. “¿Cuáles fueron los factores que impulsaron el inicio y la transmisión de la Peste Negra, y qué tan inusuales fueron? ¿Por qué ocurrió en este momento y lugar exactos de la historia europea? Es una pregunta muy interesante, pero es una que nadie puede responder solo”. En su artículo, Büntgen y Bauch han conseguido, por primera vez, unir puntos que hasta ahora parecían inconexos. Y proponen que una erupción masiva (o quizás un cúmulo de ellas) tuvo lugar alrededor del año 1345, desatando una reacción en cadena fatal.

No sabemos exactamente qué volcán fue, aunque los modelos sugieren una erupción en los trópicos que inyectó cantidades ingentes de azufre y ceniza en la estratosfera. Para hacerse una idea de la magnitud del evento, baste decir que los científicos estiman que superó en potencia a la famosa erupción del Monte Pinatubo de 1991. La erupción del Monte Pinatubo en 1991, en el Arco Volcánico de Luzón, Filipinas, fue la segunda erupción volcánica más grande del siglo XX, solo superada por la erupción de Novarupta en Alaska en 1912. 

Tras la erupción, se instaló en amplias regiones del globo una niebla perpetua. Las crónicas de la época, rescatadas para el estudio, hablan de eclipses lunares inusualmente oscuros y de cielos turbios. Pero la prueba definitiva de la erupción no son los relatos históricos, sino algo mucho más 'físico' y tangible.

NOTA: esta historia continua y finaliza mañana martes 4.

Maracaibo, martes 3 de febrero del año 2026

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